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Administración de Riesgos - Gestiones Internacionales - Planeamiento Estratégico
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MATAFUEGOS

 Generalidades.

Lo primero que hay que decir de los extintores portátiles - comúnmente conocidos como "matafuegos" - es algo que podría parecer una herejía: no sirven para apagar un incendio. Sirven para apagar un foco de fuego, que es por dónde comienza el noventa y nueve porciento de los incendios. Un matafuego no es un elemento que le permitirá dominar un incendio sino una herramienta que le permitirá evitar que un foco de fuego se expanda y termine convirtiéndose en una hoguera capaz de destruir en muy poco tiempo todo aquello que costó muchos años de sacrificios y trabajo.

Técnicamente, los matafuegos son como instrumentos de Primeros Auxilios. Deben estar a mano para controlar una emergencia en su estado incipiente. Su importancia queda en claro cuando se hace el estudio estadístico de los siniestros menores y se descubre la cantidad verdaderamente importante de fuegos que resultan descubiertos y extinguidos todos los días por empleados y obreros que actúan rápidamente con extintores portátiles antes de que se produzcan daños de gravedad.

Una buena protección contra incendios requiere un importante equipo de lucha contra fuegos, bien distribuido por toda la planta, con un mantenimiento cuidadoso y con personal adecuadamente adiestrado. Dentro de este equipo, los matafuegos desempeñan un papel que no debe ser subestimado.

La efectividad de los extintores portátiles.

Como hemos dicho, un matafuego es efectivo solamente en la etapa inicial de un incendio. Precisamente por eso es de gran importancia que esté ubicado en un lugar bien accesible y que sea utilizado a la mayor brevedad. El equipo de matafuegos constituye la primer línea de combate y nunca podrá sustituir a la línea de defensa principal constituida por medios más importantes tales como redes fijas de hidrantes y sistemas de rociadores automáticos (sprinklers).

Además, ningún matafuego es mejor que la persona que lo usa. Precisamente por eso es que resulta muy bien invertido todo el dinero y el tiempo que se invierta en adiestrar al menos parte del personal en su uso correcto. La mejor forma de hacerlo es aprovechar el momento en que se debe enviarlos a recargar y hacer que empleados y operarios los utilicen para extinguir fuegos controlados en algún lugar, seguro y al aire libre, del establecimiento.

Ubicación y distribución.

Ubique sus matafuegos en forma muy visible - mientras más visible mejor - y en lugares que no queden luego obstruidos por estibas o instalaciones. Por lo general, los lugares ideales son las columnas o la pared en la cercanía de alguna puerta o entrada. Colóquelos a una altura tal que la parte superior del matafuego no esté a más de 1.5 metros del suelo.

Señalícelos con carteles de plástico que pueden adquirirse ya impresos con los colores reglamentarios. Estos carteles son más aconsejables que pintar la pared detrás del matafuego ya que si, por cualquier causa, Ud. decide cambiar uno o varios de lugar, la señalización puede trasladarse fácilmente con el matafuego. Una muy buena práctica es señalizar los matafuegos también en altura, es decir: mediante indicadores más pequeños (generalmente un triángulo rojo apuntando hacia abajo, sobre fondo blanco t ) colocados cerca del cielorraso y sobre la perpendicular a la ubicación del matafuego.

Distribuya sus matafuegos según la clase de fuego probable que deberán atacar. En cuanto a la cantidad, en general los matafuegos se disponen según la superficie a cubrir y según la distancia que se necesita recorrer para acceder a uno de ellos. Pero este principio general puede ser alterado: por ejemplo, en un depósito dónde no hay personal trabajando en forma constante, puede ser aconsejable concentrar la mayor parte de los extintores en la cercanía de los accesos antes que distribuirlos de manera uniforme por toda la superficie del local. Como guía general piense en esto: el matafuego debe estar cerca. Sobre todo, cerca de la persona que tendrá que usarlo.

Mantenimiento y conservación.

Realice el mantenimiento periódico de sus matafuegos con minuciosidad y a conciencia. Ha gastado Ud. buen dinero en ellos y sería una verdadera pena si no funcionasen justo en el momento en que se los necesita. Además, por más caro que sea su mantenimiento, un fuego no controlado es siempre mucho más caro.

No piense en su equipo de matafuegos como en un simple requisito burocrático municipal. Es muy cierto que el matafuego es una más de las mil chicanas y "arreglos" que hacen a la forma de vida de muchos inspectores municipales y de no pocos vendedores o recargadores de matafuegos, que están en el mismo "negocio". Respete las normas municipales porque, para bien o para mal, para eso están las normas. Pero a la hora de considerar su equipo de elementos contra incendio no piense en la Municipalidad; piense en su seguridad. Piense en que, desde el momento en que aparece un fuego hasta el momento en que aparecen los Bomberos, un matafuego puede ser lo único que tendrá a mano para evitar una catástrofe. Quizás, incluso hasta para salvar su vida o la de sus empleados. Y no estamos exagerando.

Otra realidad por todos conocida es que el negocio de la recarga de los matafuegos se presta a mil triquiñuelas y deshonestidades. Por de pronto, un matafuego bien construido no necesita forzosamente ser recargado una vez por año. Los recargadores lo saben y es por eso que, si Ud. les entrega un matafuego lleno para recargar, lo más probable es que ese matafuego le sea devuelto tal como Ud. lo envió. Con la factura correspondiente por una recarga completa, por supuesto. Seleccione muy bien a su proveedor de elementos contra incendio y, en caso de la menor duda, vacíe sus matafuegos antes de mandarlos a recargar. Aproveche la oportunidad para hacer simulacros y adiestrar a su personal. La mejor forma de aprender a utilizar un matafuego es usándolo. Además, controle las recargas, sobre todo las de los matafuegos de anhídrido carbónico y los de polvo químico. No es tan raro como quizás Ud. supone hallar matafuegos de CO2 llenos de aire comprimido y matafuegos de polvo químico triclase llenos de tiza o talco común.

Si cualquier unidad muestra signos de óxido o cualquier otro tipo de daño físico, no arriesgue. Haga efectuar una prueba hidráulica completa. Nunca intente de probar un matafuego inyectándole aire comprimido. No trate de reparar pérdidas con soldaduras o algún otro remedio "casero". Estos recursos suelen ser el caso típico de los remedios que resultan peores que la enfermedad.

 

Cómo elegir los extintores.

Elegir al extintor adecuado para proteger un determinado entorno implica considerar una serie de factores. Los fuegos varían por tamaño, intensidad, velocidad de propagación y distancia a la que una persona puede acercarse sin peligro. Cada tipo de extintor está diseñado para cumplir determinada función y no puede esperarse que sea eficiente si se pretende usarlo más allá de sus limitaciones. Para poder elegir el extintor correcto en cada situación particular no hay más remedio que formarse una idea de cómo se extinguen los distintos tipos de fuego.

Los extintores apagan un fuego (1) enfriando el material ardiente hasta llevarlo por debajo de su punto de ignición; o bien (2) reduciendo la cantidad de oxígeno hasta imposibilitar la combustión; o bien (3) inhibiendo la reacción en cadena de la combustión.

Los matafuegos de agua

extinguen el fuego principalmente por acción refrigeradora. El vapor que se forma cuando el agua entra en contacto con el material ardiente también ayuda a impedir la llegada de más oxígeno. El agua es el elemento más comúnmente usado para extinguir fuegos en materiales ordinarios. Cuando es aplicado en la forma de una lluvia o niebla muy fina sobre un líquido inflamado, el efecto extintor se logra principalmente gracias a estos dos factores: enfriamiento y exclusión de oxígeno merced a la formación de vapor. Aplicado en chorros, no es apto para extinguir fuegos en líquidos inflamables, ni es recomendable tampoco para la extinción de fuegos en instalaciones eléctricas.

El agregado de agentes humectantes al agua produce soluciones humectantes que resultan más eficaces para la extinción de fuegos que el uso de agua pura, sobre todo en materiales combustibles ordinarios tales como madera, papel y mobiliario domiciliario en general. Un agente humectante, agregado al agua pura en cantidades apropiadas, aumenta el poder de penetración y difusión del agua al reducir su tensión superficial. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la presencia de un agente humectante en el agua de un matafuego tiende a reducir el radio de acción y a producir la salida del líquido más en forma de lluvia o niebla que en forma de chorro pleno.

Los matafuegos de espuma

extinguen el fuego por refrigeración, por exclusión de oxígeno y por supresión de la vaporización del combustible. Los líquidos espumígenos que forman una película de base acuosa dominan el fuego en materiales combustibles comunes principalmente por refrigeración, propiedad que es aumentada por la capacidad humectante del concentrado espumoso. En fuegos involucrando líquidos inflamables, la espuma actúa de barrera impidiendo la llegada de oxígeno y, simultáneamente, forma una película acuosa que impide la vaporización del líquido.

Los matafuegos de anhídrido carbónico

extinguen el fuego reduciendo la cantidad de oxígeno en el ambiente circundante hasta el punto en que la combustión ya no resulta posible. También suministran una leve capacidad refrigeradora y se usan principalmente en líquidos inflamables e instalaciones eléctricas.

Los halones

extinguen el fuego inhibiendo la reacción en cadena de la combustión esto es, interfiriendo químicamente la reacción entre el combustible y el oxígeno. Los halones tienen un efecto limitado en fuegos de materiales combustibles ordinarios pero resultan particularmente eficaces en el caso de los fuegos de líquidos inflamables y los de equipos eléctricos o electrónicos. No obstante, debe indicarse que ejercen un efecto adverso sobre el medioambiente, razón por la cual el empleo del Halon ya se ha limitado seriamente en los países industrializados previéndose su eliminación dentro de relativamente poco tiempo.

Los extintores de polvo químico

extinguen el fuego por una combinación de varias acciones. El polvo eyectado se estratifica interrumpiendo la reacción de combustión molecular vapor-oxígeno; reduce el oxígeno disponible para la combustión y absorbe directamente parte del calor por medio de sus finas partículas sólidas.

Las clases de fuego

Para simplificar la aplicación de los elementos contra incendio, la ingeniería de seguridad industrial agrupa al fuego en cuatro grandes clases.

Fuegos de Clase "A"

son fuegos de materiales combustibles ordinarios sólidos que generalmente contienen carbono en su composición, tales como madera, papel, fibras textiles, etc. En estos fuegos es importante el efecto refrigerante del agua, o de soluciones con grandes contenidos de agua, o bien el efecto cubritivo de los polvos químicos.

Fuegos de Clase "B"

son fuegos originados en líquidos combustibles e inflamables tales como aceites, nafta, grasa o pinturas en dónde se vuelve importante la capacidad cubritiva, asfixiante o de inhibición química del elemento extintor.

Fuegos de Clase "C"

son fuegos que involucran instalaciones eléctricas o cualquier clase de aparato o dispositivo eléctrico y en los que lo importante es que el elemento extintor no sea buen conductor de la electricidad.

Fuegos de Clase "D"

son una clase muy especial de fuegos que se originan en ciertos metales tales como el magnesio, el aluminio en polvo, el cinc, el sodio o el potasio y en los que los agentes extintores normales no resultan efectivos. Los fuegos en metales de esta clase se extinguen preferentemente con materiales especiales secos, en forma granular o en polvo, cubriendo el foco de modo tal que se impida la reacción entre el metal y el oxígeno. Estos polvos especiales se aplican con extintores a presión pero también manualmente, con palas.

 

Matafuegos de agua

 

Descripción

Normalmente, estos extintores contienen una carga de agua que es expelida por el aire a presión contenido en el interior del recipiente. Con un pico dotado de un orificio de alrededor de 3 mm de diámetro y la presión adecuada, estos extintores llegan a tener un radio de acción de entre 5 y 10 metros, con un tiempo de descarga de alrededor de 55 segundos para la capacidad standard que es de 10 litros. Para usos más intensivos existen extintores montados sobre ruedas ("carritos") con capacidades de entre 50 y 200 litros.

Uso

Son recomendables para fuegos en materiales combustibles ordinarios en los que se necesite principalmente una acción refrigerante y humectante. No son recomendables para fuegos en aceites, grasas, líquidos inflamables, instalaciones eléctricas o metales como magnesio, aluminio en polvo, cinc, sodio o potasio.

Ubicación

En su ubicación se recomienda colocar un extintor al menos cada 100 m de superficie a proteger y de forma tal que no se tenga que recorrer más de 15 metros libres de obstáculos para acceder a un extintor. El concepto de "obstáculo" es, por supuesto, más una cuestión de sano criterio y sentido común que de definición minuciosa. Por "obstáculo" en la colocación de matafuegos debe entenderse, en forma genérica, cualquier impedimento al rápido desplazamiento de una persona en caso de emergencia grave. Igualmente es importante tener presente el factor de la señalización: el matafuego que no esté bien señalizado y a la vista no será rápidamente ubicado a la hora del fuego y se perderán segundos y hasta minutos preciosos en localizarlo.

En zonas muy frías.

En zonas de bajas temperaturas, los matafuegos de agua deben estar cargados con una solución anticongelante. Cuando se adopta esta estrategia, o cuando por algún otro motivo el agua del extintor sea tratada con aditivos, es de extrema importancia que el recipiente metálico se halle en condiciones de soportar la posible acción química de la solución, imponiéndose la necesidad de usar recipientes de acero inoxidable, o de bronce, según los casos. En general los recipientes de acero inoxidable se recomiendan aún para el caso de matafuegos de agua pura.

Ventajas y limitaciones

Los matafuegos de agua, debido a su peso ( 10 Kg.) son relativamente fáciles de usar por personal masculino y algo engorrosos para el personal femenino en general. No obstante, con sólo un entrenamiento mínimo, pueden ser operados eficientemente por personas de ambos sexos. El chorro de agua que proveen tiene un alcance y una presión bastante apreciables lo que permite llegar con ellos a lugares de cierta altura tales como estanterías, cortinados, etc. y hasta a penetrar en el material ardiente.

No se recomienda su uso en instalaciones eléctricas, especialmente si el agua del matafuego contiene algún aditivo de características anticongelantes que, por lo general, aumenta la conductividad eléctrica.

 

Matafuegos de espuma

 Descripción

Técnicamente, los matafuegos de espuma productora de películas acuosas (EPPA) son matafuegos de agua bajo presión que descargan una solución concentrada que se convierte en espuma al pasar por un pico especial. La solución espumígena puede hallarse tanto en forma premezclada dentro del propio recipiente como formarse fuera del mismo, en un cartucho sólido por el cual se hace pasar el agua. La espuma producida es muy fluida y produce una película acuosa sobre el material combustible, extinguiendo el fuego y minimizando el peligro de una reignición.

Estos matafuegos, cuando se hallan cargados con buena presión, tienen un radio de acción de aproximadamente 5 a 8 metros y un tiempo de descarga de alrededor de 1 minuto para el envase standard de 10 litros. También pueden obtenerse "carritos" con capacidades de entre 50 y 200 litros.

Uso

Se los recomienda para fuegos en líquidos inflamables del tipo de los aceites y gasolinas y para fuegos de materiales combustibles ordinarios. No se los recomienda para fuegos en instalaciones eléctricas, fuegos en metales de fuego clase "D", fuegos en alcoholes, cetonas, ésteres, éteres o disulfuro de carbón; o fuegos en aceites calientes o asfalto a temperaturas superiores a 100 C.

Ubicación

Como por lo general estos matafuegos son empleados para proteger riesgos o ubicaciones específicas, ya la lógica más elemental aconseja ubicarlos lo más cerca posible de las áreas a proteger. Un fuego en un líquido inflamable similar a la nafta requiere une extintor de 10 litros para 1 m de superficie expuesta de líquido. Con un matafuego de espuma del tipo "carrito" de 100 litros se puede calcular con proteger unos 4 m de superficie expuesta de líquido inflamable. Si hubiesen obstáculos que podrían interferir con la difusión de la capa de espuma, se necesitarán capacidades extintoras mayores.

Cuando se utilicen extintores de 10 litros, asegúrese de que el operario o la persona que previsiblemente habrá de usarlos no tenga que recorrer más de 10 metros dentro del área para acceder a un extintor.

Ventajas y limitaciones.

Para una acción efectiva, tenga presente que el nivel máximo del líquido inflamable a proteger debe hallarse por lo menos 150 mm por debajo del borde superior de tanques abiertos. Este reborde se hace necesario para contener a la espuma, manteniéndola sobre la superficie del combustible y evitando que se derrame por los costados del tanque.

Para tanques ubicados en el interior de los edificios, tenga presente que puede llegar a resultar imposible acercarse al foco de fuego por el humo y el calor que normalmente generan los fuegos en líquidos inflamables. No descanse exclusivamente en extintores portátiles en estos casos, a menos que se trate de pequeños tanques con una superficie expuesta de hasta 1 m aproximadamente.

Por lo demás, los matafuegos de espuma son fáciles de usar pero requieren que sean recargados por personal realmente competente y con elementos de óptima calidad.

La espuma de película acuosa es especialmente apta para extinguir fuegos en líquidos del tipo del aceite o la nafta (gasolina). En estos casos, la espuma flota sobre la superficie del líquido e impide efectivamente la llegada de oxígeno. También brinda muy buenos resultados en el combate de líquidos inflamables que han tomado fuego luego de derramarse sobre pisos o maquinaria.

La espuma productora de película acuosa es también capaz de extinguir fuegos en materiales ordinarios dado que tiene buena capacidad refrigerante y penetrante. No resulta apta, en cambio, para fuegos en disulfuro de carbón o en éter ya que éstos el punto de ebullición es muy bajo y los vapores provenientes de estas sustancias pueden penetrar la espuma, atravesarla y seguir ardiendo por sobre la capa espumígena. Tampoco debe aplicarse espuma a tanques conteniendo tratamientos en caliente a más de 100 C de aceites, brea, asfalto o ceras.

Tampoco está indicada la aplicación de espuma a fuegos en instalaciones eléctricas. Además de la conductividad del líquido, el residuo que deja la espuma es levemente corrosivo y difícil de remover de las partes mecánicas de equipos eléctricos.

Finalmente, en zonas de frío intenso, se deben tomar las precauciones necesarias para evitar el congelamiento de los extintores. No debe agregarse cloruro de calcio o alguna sustancia similar a la carga de estos extintores para evitar su congelamiento.

 

Matafuegos de gas.

Descripción

Los matafuegos de gas pueden subdividirse, a los efectos prácticos, en los que proveen anhídrido carbónico (CO2) y en los que proveen derivados halogenados del metano (Halon). En general, están constituidos por un recipiente capaz de resistir la presión de carga, un tubo sifón, una válvula y un pico de descarga que en los de CO2 se halla en un deflector o cornetilla que facilita su aplicación.

Los matafuegos de CO2 extinguen el fuego por sofocamiento, impidiendo la llegada de oxígeno a la combustión. Su efecto refrigerante es reducido a menos que el objeto resulte cubierto por nieve de anhídrido carbónico. A 21C el gas en estos extintores se halla en estado líquido a una presión de 60 atmósferas aproximadamente. Cuando el operario abre la válvula, el anhídrido carbónico líquido fluye a través del tubo-sifón y llega al orificio del pico en la base del deflector en dónde se transforma en gas y nieve. Con las unidades normales de 3.5 a 10 Kg. el radio de acción se halla entre los 60 cmts. y algo más de un metro, con tiempos de descarga que oscilan entre 15 a 30 segundos, variando según los tamaños.

Dado este tiempo algo escaso de descarga, es conveniente equiparlos con válvulas-gatillo o empuñaduras a presión que permitan una aplicación intermitente fácil de realizar. De este modo la persona que combate el fuego podrá economizar gas extintor mientras se mueve de un punto a otro. Por la misma razón de su rápida descarga generalmente no se recomiendan (al menos para usos industriales) unidades de menos de 3.5 Kg. existiendo la posibilidad de instalar baterías fijas de cilindros interconectados, con mangueras de acción local. Las unidades montadas sobre ruedas consisten generalmente en uno o varios cilindros de CO2 montados sobre un "carrito" e interconectados con mangueras.

Uso

Los matafuegos de CO2 son recomendados para líquidos inflamables e instalaciones eléctricas. Pueden controlar también fuegos pequeños en materiales combustibles ordinarios. No se los recomienda para fuegos ya arraigados en materiales ordinarios, residuos textiles o metales de fuegos Clase "D".

Ubicación.

Ubique uno o más extintores de CO2 en la proximidad inmediata del riesgo que quiera proteger. La capacidad y el número de unidades depende de cada situación en particular.

En tanques ubicados en el interior de algún edificio, la protección por matafuegos solamente es eficaz si se trata de tanques pequeños con una superficie de líquido inflamable expuesta de no más de 1 m. Para proteger superficies mayores hay que pensar en alguna disposición de instalación fija y accionamiento automático.

En usinas o cerca de equipos eléctricos importantes, ubique matafuegos de entre 7 y 10 Kg. montados sobre "carritos" si es necesario. Si hay tableros eléctricos principales importantes o electrogeneradores de gran capacidad será aconsejable disponer también carritos con baterías de cilindros de CO2 montados sobre ruedas. En laboratorios, tableros eléctricos de distribución o secundarios, en centrales telefónicas pequeñas y equipo eléctrico de reducidas dimensiones, los matafuegos de 3 Kg. o aún menores, pueden considerarse satisfactorios.

Ventajas y limitaciones.

El anhídrido carbónico no es corrosivo y no deja residuos. No es conductor de la electricidad y no se congela ni se deteriora con el tiempo.

Los matafuegos de CO2 se utilizan principalmente en fuegos que involucren equipamientos eléctricos y en líquidos inflamables. Son particularmente útiles en la extinción de fuegos en alcoholes, éteres o ésteres que descompondrían la espuma de los matafuegos espumígenos. También resultan prácticos para proteger equipos eléctricos y electrónicos de alto valor que resultarían seriamente dañados por otros agentes extintores.

El CO2 no posee acción humectante y no resulta apropiado para la extinción de fuegos en materiales ordinarios ni tampoco en materiales tales como, por ejemplo, la piroxilina que se descomponen liberando el oxígeno requerido para la combustión. Asimismo, estos extintores no proporcionan una acción cubritiva que aísle el elemento inflamable de alguna fuente de ignición. Su uso queda limitado a fuegos moderados o pequeños ya que, dado el relativamente corto radio de acción, una operación exitosa requiere acercarse bastante al fuego.

Los matafuegos de Halon.

Básicamente los matafuegos de Halon son muy similares a los de CO2 excepto por el hecho de que el agente extintor es un derivado halogenado del metano. El bromo-cloro-difluor-metano (Halon 1211) y el bromo-trifluor-metano (Halon 1301) son los gases más usados. La ventaja quizás más notoria de estos gases frente al anhídrido carbónico es que permiten la fabricación de matafuegos más livianos, con una presión interna mucho menor y actúan, además, más por acción química que por sofocamiento directo.

Su uso es idéntico al de los matafuegos de CO2 y sirven prácticamente para las mismas clases de fuego. Gozan, o al menos gozaban, de gran aceptación debido a que los extintores son mucho más livianos que sus equivalente de CO2 ; no dejan residuos y resultan muy particularmente apropiados para la protección de equipos electrónicos de alto costo. Desafortunadamente, sin embargo, se ha descubierto que los halones ejercen una acción negativa sobre la capa de ozono, razón por la cual la mayoría de los países industrializados ya ha fijado fecha para discontinuar su producción.

Por otra parte debe señalarse que, si bien el Halon 1211 y el 1301 no resultan peligrosos en su estado natural, los productos de su descomposición pueden llegar a serlo. Por ello es que se recomienda que quienes operan este tipo de extintores, no aspiren los gases producidos por la descomposición química del agente extintor. De todos modos, también es cierto que la cantidad de estos productos tóxicos debería ser mínima en el caso de una rápida extinción del fuego y que, además, su presencia es delatada por un olor penetrante.

 

Matafuegos de polvo

Descripción.

Por lo general, los matafuegos más comunes de este tipo mantienen la disposición típica de los extintores presurizados: un recipiente contiene el agente extintor el cual se halla presurizado por un gas expelente que puede ser aire seco, nitrógeno o anhídrido carbónico. El equipo se completa, por lo general, con un manómetro indicador de presión, una válvula que permite operar el extintor y una manguera con un pico de aplicación en su extremo.

El agente extintor puede ser de cuatro tipos distintos: de bicarbonato de sodio, de bicarbonato de potasio, de cloruro potásico y de fosfato de amonio. Los primeros tres se recomiendan para fuegos en líquidos inflamables y para instalaciones eléctricas. El polvo químico con base de fosfato de amonio - conocido también como "polvo químico triclase" o "polvo químico ABC" - es apto para los fuegos indicados y también para los originados en materiales combustibles ordinarios.

Estos matafuegos descargan un denso chorro de polvo químico seco, con un radio de acción de entre 2 y 5 metros y la duración efectiva de la descarga dura aproximadamente entre 10 y 20 segundos, dependiendo del tamaño del extintor.

Las capacidades standard más comunes son de 5 y de 10 Kg. pudiéndose obtener unidades tanto por debajo como por encima de dichas capacidades. Para necesidades industriales importantes, existen equipos montados sobre ruedas con capacidad de 50, 100 y hasta 200 Kg. En estos casos es normal que el gas impulsor se halle almacenado en un tupo o cilindro separado del receptáculo.

Uso

Los matafuegos de polvo químico tienen un vasto campo de aplicación. Se los recomienda para fuegos de líquidos inflamables, ya sea en tanques abiertos o bateas, ya sea derramados por el piso, incluyendo a líquidos calentados por encima de 100C; para fuegos en instalaciones eléctricas (excepción hecha de conmutadores telefónicos y contactores con mecanismos delicados); para fuegos de superficie en fibras textiles (algodón, lana o rayón) siempre que haya en reserva un extintor con acción humectante - por ejemplo, de agua bajo presión - que puede llegar a necesitarse para apagar brasas o fuegos subyacentes; y para fuegos en gomas o neumáticos, suplementando la acción de extintores de agua. El polvo químico seco no causan borboteo o rebalse de asfalto caliente u otros líquidos calentados a más de 120C.

Los extintores de polvo químico seco a base de bicarbonato resultan particularmente efectivos para extinguir fuegos causados por sobrecalentamiento en freidoras de grasa. La reacción saponificadora entre el polvo químico y el sebo o grasa previene la reignición cabiendo notar que los polvos triclase (a base de fosfato de amonio) no solamente no saponificarán el sebo o la grasa sino que hasta pueden impedir que lo haga cualquier extintor de base bicarbonatada usado posteriormente.

Por el contrario, para la extinción de fuegos en materiales ordinarios sólo se recomiendan precisamente los polvos triclase en base a fosfato de amonio pudiéndose emplearlos también con líquidos inflamables y en instalaciones eléctricas. Es por este espectro muy amplio de eficacia que resultan ser los matafuegos de polvo químico más comúnmente utilizados.

No se recomienda el uso de matafuegos de polvo químico para fuegos de Clase "D" en metales tales como el magnesio, el aluminio en polvo, el cinc, el sodio, el potasio y las aleaciones de sodio-potasio.

Ubicación

Para la protección de sectores con posibilidad de fuegos en líquidos inflamables ubique uno o más extintores en un lugar accesible y cercano al riesgo que debe ser protegido. La capacidad y el número de extintores requerido se debe determinar en cada caso particular.

Para tanques o bateas en el interior de edificios, considerando las dificultades de aproximación al lugar del siniestro debido al calor y el humo, no confíe exclusivamente en extintores portátiles para apagar un fuego a menos que la batea o tanque presente solamente 1 m o menos de superficie expuesta.

En procesos textiles ubique extintores de polvo químico en lugares en dónde existan grandes cantidades de fibras sueltas expuestas a la rápida propagación de un fuego tales como las que suelen formarse en la proximidad de abridoras, cardas, retorcedoras, tejedoras con fibras de intenso desprendimiento de pelusa y depósitos de scrap. En este tipo de riesgos ubique los extintores a no más de 10 mts. libres de obstáculos de los sectores a proteger y, en caso de haber concentraciones importantes de pelusa o materiales combustibles inherentes a las propias instalaciones de tejeduría, mantenga un matafuego dentro de un radio de no más de 5 mts. Además, apoye a los extintores de polvo químico con matafuegos de agua bajo presión o pequeñas mangueras de agua que permitan apagar brasas o fuegos subyacentes.

Ventajas y limitaciones

Los extintores a base de fosfato de amonio, o "polvo químico triclase", se han vuelto muy populares por el amplio espectro de fuegos que pueden controlar. Con todo, debe tenerse presente que - en general - los polvos químicos multipropósito forman una masa blanda y adherente cuando resultan calentados y se adhieren a las superficies calentadas cuando éstas se enfrían. En consecuencia, no pueden eliminarse mediante cepillado o sopleteo de esas superficies como sí pueden serlo los polvos en base a sodio y a bicarbonato de potasio, particularmente cuando se trata de superficies metálicas. Por ello es que los extintores de polvo triclase no resultan muy aconsejables en todos aquellos lugares en los que la acción del polvo químico, si bien extinguiendo el fuego, puede llegar a producir daños serios en mecanismos delicados.

Además, tenga presente que el polvo triclase, en combinación con la humedad, tiene un efecto corrosivo importante, capaz de atacar el cobre y los materiales con aleaciones de cobre. El polvo químico en base a cloruro potásico, combinado con la humedad, puede corroer muchos materiales de composición metálica.

Los extintores de polvo químico no producen una estratificación durable sobre la superficie de los líquidos inflamables por lo que la fuente de ignición del líquido debe ser prontamente controlada y apagada.

Estando el polvo químico correctamente deshidratado, los extintores son inmunes al congelamiento y pueden ser empleados en condiciones de temperaturas bajas extremas.

Fuegos de Clase "D"

Para el control de este tipo de fuegos se han desarrollado productos específicos, patentados, y con denominaciones comerciales propias.

Arena seca, limaduras de hierro limpias y distintas mezclas de talco en polvo también han sido usadas para controlar fuegos en magnesio y otros metales.

Se recomienda el empleo de este tipo de medios de extinción cuando se tenga que prever focos de fuego o fuegos incipientes en metales tales como magnesio, aluminio en polvo, titanio, cinc, sodio y potasio. No se los recomienda en general para ningún otro tipo de fuegos.

El polvo extintor se aplica generalmente a pala o mediante un extintor autopropulsado, tratando de cubrir el metal con una capa de por lo menos 4 centímetros. Si el fuego se declarase sobre un piso de madera, trate de extender una gruesa capa de polvo sobre alguna parte libre del piso, cubra el metal ardiente con otra capa y después, con la pala, vaya pasando la masa metálica del lugar en que se encuentra hacia la capa de polvo mencionada en primer término cubriendo el conjunto con más polvo si es necesario. Tenga presente que el polvo extintor debería ser aplicado con el movimiento y sacudimiento mínimo posible de la masa metálica ardiente.

Para la extinción de viruta de magnesio dentro de un taller metalúrgico de mecanizado, cubra la viruta ardiente con el polvo químico, palee luego la mezcla dentro de un tambor metálico vacío y saque luego lo más rápidamente posible el tambor hacia el exterior. No acumule nunca más viruta que la que pueda caber en los tambores preparados, contando con el espacio extra que ocupará el polvo extintor.

El riesgo de shock eléctrico

Los fuegos originados en instalaciones eléctricas deben ser extinguidos con elementos que reduzcan al mínimo el riesgo de shock eléctrico al operador - si los circuitos se hallan bajo corriente - y la probabilidad de daños y cortocrcuitos en la propia instalación.

Lo mejor es siempre cortar la corriente en los circuitos antes de actuar con extintores portátiles. Esta es la manera más segura de eliminar el peligro de que el operador entre en contacto con conductores eléctricos bajo corriente mientras extingue el fuego. También es la forma segura de eliminar toda corriente espúrea que tenga posibilidades de prolongar el desperfecto eléctrico y el fuego. Sin embargo, desde el momento en que puede ser imposible cortar la corriente en forma absoluta, representará siempre una gran ventaja el poder contar con agentes extintores que pueden ser aplicados directamente y sin demoras.

Extintores aptos para electricidad.

Los extintores de anhídrido carbónico, halon y polvo químico seco pueden ser utilizados con buenos márgenes de seguridad sobre instalaciones eléctricas bajo corriente, a cualquiera de los voltajes comúnmente hallables en instalaciones industriales normales.

Estos agentes extintores no son conductores de la electricidad y su uso no presenta peligro de shock eléctrico al operador o riesgo de daños o cortocircuitos en la instalación. Han sido probados y descargados con seguridad sobre instalaciones con potenciales de hasta 100,000 voltios. Debe tenerse cuidado, no obstante, de que ni el pico ni ninguna otra parte del matafuego se aproxime a un conductor bajo corriente una distancia lo suficientemente escasa como para poder producir alguna chispa de descarga. Una distancia de unos 30 centímetros puede ser adecuada pero, en todo caso, el alejarse unos 60 o 90 centímetros permite obtener un buen margen de seguridad.

Los polvos químicos pueden interferir con el funcionamiento adecuado de contactores, relays, instrumentos y equipos de señalización eléctrica.

No emplee extintores con líquido anticongelante o espuma química sobre equipos eléctricos, tanto si se encuentran como si no se encuentran bajo corriente. Si se los usa sobre circuitos energizados, el chorro pleno de líquidos anticongelantes y espumas, al ser conductores de la electricidad, pueden ser causa de peligrosos shocks al operador y pueden también cortocircuitar el equipo eléctrico. Aún sobre instalaciones sin corriente tanto los anticongelantes como la espuma química pueden dañar la aislación y forzar, por ejemplo, el rebobinado completo de un motor que, de otro modo, sólo hubiera sido ligeramente afectado por el fuego.

La extinción con agua

Hay ocasiones en que fuegos declarados en instalaciones eléctricas aumentan y se propagan tan rápidamente que no pueden ser controlados con los matafuegos no-conductores disponibles. En estos casos el mejor procedimiento es cortar la corriente y extinguir el fuego con agua. Si se utiliza agua fresca y pura, los equipos eléctricos generalmente pueden luego ser secados con poco o ningún daño adicional.

Cuando la corriente no puede ser rápidamente cortada y el fuego se ha desarrollado más allá de la posibilidad de control de los matafuegos aptos para electricidad, el empleo de sistemas de agua dotados de picos con capacidad de producir niebla puede ser aceptable. No se han observado corrientes eléctricas de relevancia en haces de niebla de agua (tipo "spray") dirigidos sobre conductores bajo corrientes de alta tensión de hasta 250,000 voltios siempre y cuando los picos productores de la niebla acuosa se mantuviesen a una distancia de 1.8 metros o más de los conductores. Con voltajes de 33,000 voltios o menos no hay corrientes apreciables en el haz de agua cuando el pico se halla a 60 centímetros o más del conductor bajo corriente.

No utilice ni picos de niebla de agua acoplados a lanzas largas, ni picos de combinación chorro pleno-niebla para extinguir fuegos en o cerca de equipos bajo corrientes de alto voltaje. Pueden producirse shocks eléctricos fatales. Utilice única y exclusivamente picos de niebla de agua especialmente diseñados y aprobados para su uso en circuitos eléctricos bajo tensión.

En situaciones en dónde resulte imposible cortar por completo el suministro de energía eléctrica y los extintores portátiles no conductores resulten insuficientes para controlar el fuego, puede llegar a suceder que no haya más remedio que dejar al fuego arder sin actuar sobre el mismo. Como recurso extremo y tomando todas las precauciones del caso, se puede actuar con las mangueras de incendio y los picos de chorro pleno de la red fija de hidrantes. De hecho, no hay un peligro inaceptable para el operador cuando se dirige un chorro pleno de agua pura y fresca sobre conductores bajo tensiones industriales (de hasta 600 volts o menos) a menos que el pico se halle a una distancia menor de 1 metro de la instalación. Tampoco hay peligro concreto de shock cuando se manguerean conductores vivos de alta tensión siempre y cuando el chorro de agua se haya roto y abierto en forma de gotas antes de llegar a los conductores. Naturalmente, el punto en que un chorro pleno de agua se rompe en una lluvia de gotas depende de una serie de factores tales como el tamaño, la forma y la condición del pico así como la presión del agua y la potencia del viento que exista.

Si un chorro pleno llega hasta un conductor de alto voltaje bajo tensión, una corriente eléctrica fluirá por el chorro de agua hacia el operador y "cargará" el pico. La cantidad de corriente que circulará por el cuerpo de la persona sosteniendo el pico bajo estas condiciones dependerá del voltaje existente en el conductor, el largo y la sección del chorro de agua, la resistividad eléctrica del agua, y la relación entre la resistencia a tierra a través del cuerpo de la persona y la resistencia a tierra a través del pico. La cantidad de corriente variará considerablemente bajo diferentes condiciones; puede ser suficiente como para causar que el operador pierda el control del pico o puede tan fuerte que ocasione su muerte.

Es por causa de todas estas variables que no resultan en absoluto confiables ciertas tablas que muestran distancias supuestamente seguras entre picos de manguera y conductores de alto voltaje, para varios voltajes y chorros de agua fresca o salada.

En resumen: para actuar sobre instalaciones eléctricas ajústese lo más estrictamente posible a los siguientes procedimientos:

) Corte la corriente siempre, si es posible.

) Para fuegos pequeños en circuitos eléctricos use matafuegos de CO2 , polvo químico o sustitutos del halon..

) Para fuegos más grandes, en equipo eléctrico sin corriente, utilice agua pura en la forma de niebla o chorro pleno (utilice sólo niebla o lluvia en transformadores o interruptores con aceite).

) Para fuegos importantes en instalaciones bajo corriente utilice solamente picos de niebla tipo "spray" especialmente diseñados para su uso en conductores bajo tensión.

) Evite usar extintores con líquidos anticongelantes o de espuma sobre instalaciones eléctricas, con o sin corriente.

) Evite usar agua salada sobre instalaciones eléctricas, con o sin corriente.

) Evite usar mangueras con picos de chorro pleno sobre circuitos bajo corrientes de alto voltaje.

 

El cálculo de Unidades Extintoras.

Para un cálculo algo más detallado y preciso de la cantidad mínima de matafuegos necesarios para proteger un área determinada, aparte de las indicaciones generales ya dadas puede emplearse el método de las Unidades Extintoras. Según el mismo, la capacidad extintora de cada tipo standard de extintor portátil se expresa en Unidades Extintoras de acuerdo con la siguiente tabla:

 

Tipo de Extintor

Peso

Vol.

U.E.

Total

U.E.

Agua bajo presión

10 l

2 A

2

Anhídrido Carbónico

3.5 k

2 BC

2

Anhídrido Carbónico

5 k

3 BC

3

Anhídrido Carbónico

7 k

4 BC

4

Anhídrido Carbónico

10 k

5 BC

5

Espuma acuosa

10 l

2 A + 6 B

8

Soda ácido

10 l

2 A

2

Polvo triclase

1.5 k

0.5 A +2 BC

2.5

Polvo triclase

2.5 k

1 A + 4 BC

5

Polvo triclase

5 k

1.5 A + 6 BC

7.5

Polvo triclase

10 k

3 A + 12 BC

15

Halon

1 k

1.5 BC

1.5

Halon

2.5 k

3 BC

3

Halon

5 K

4 BC

 

Halon

10 K

1 A + 12 BC

13

Para el cálculo de las UE ofrecidas por equipos montados sobre ruedas ("carritos") se puede establecer la equivalencia de éstos con la cantidad equivalente de matafuegos de 10 Kg. o litros del mismo tipo. De este modo:

1 "Carrito" de

Equivale a:

50 litros o Kg.

10 matafuegos de 10 lts./Kg.

100 litros o Kg.

20 matafuegos de 10 lts./Kg.

150 litros o Kg.

30 matafuegos de 10 lts./Kg.

200 litros o Kg.

40 matafuegos de 10 lts./Kg.

 

El método de las Unidades Extintoras implica distribuir 5 UE por cada 200 m o fracción de superficie a proteger, eligiendo el tipo de matafuego a instalar atendiendo a la Clase predominante de fuego previsible según las siguientes normas:

Riesgos de fuegos Clase "A":

No menos del 60% de las UE deben ser para fuegos de Clase "A" ; no menos del 10% para fuegos de Clase "B" y no menos del 10% para fuegos de Clase "C" .

Riesgos de fuegos Clase "B":

No menos del 60% de las UE deben ser para fuegos de Clase "B"; no menos del 10% para fuegos de Clase "A" y no menos del 10% para fuegos de Clase "C"

Riesgos de fuegos Clase "C":

No menos del 60% de las UE deben ser para fuegos de Clase "C"; no menos del 10% para fuegos de Clase "A" y no menos del 10% para fuegos de Clase "B"

Todos los riesgos:

No debe ser necesario recorrer más de 15 mts. libres de obstáculos para acceder a un matafuego. En caso de haber obstáculos que dificulten el tránsito, aumente la cantidad de matafuegos colocando los adicionales según la Clase de fuego previsible en el sector.

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